domingo, mayo 31, 2020

Podcast: Charla Entre Butacas

Hola a todos! espero que se encuentren súper bien.

Hoy les traigo un post un tanto distinto (y bastante auto-promocional 😅). Hace ya unos años empecé con varios amigos un programa de radio donde hablábamos sobre el mundo audiovisual en general. Estuve ahí por 2 años y fue una experiencia increíble que me dejo recuerdos hermosos y me dio personas muy valiosas que hoy sigo conservando. En septiembre del año pasado tuve que dejar el programa porque mi horario de trabajo no me permitía llegar a tiempo. Pero, como todos saben, este año nos tocó aprender a vivir en una pandemia y muchas de nuestras tareas o trabajos tuvieron que ser redefinidos. 

Así fue que me encontré devuelta hablando con mis compañeros de radio, pensando de qué manera podía darles una mano. De esta manera fue que nació "Charla entre butacas", un podcast donde con Sol (y a veces sumamos invitados especiales), hablamos del mundo del cine, analizando desde películas, roles de genero en la industria del cine, plataformas de streaming y distintas alternativas que se vienen para seguir manteniendo vivo el séptimo arte, a pesar de tener las salas cerradas. 


Hasta el día de hoy lanzamos dos episodios (se publican cada dos semanas), pero me encantaría que, si les interesa la temática, le den una oportunidad y nos dejen sus comentarios:



También tenemos una cuenta de Instagram donde subimos las últimas noticias del mundo audiovisual.

Si lo llegan a escuchar, acá están mis ojos ansiosos por leer sus comentarios!

Nos leemos en el próximo post,
Paula 💛

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lunes, mayo 04, 2020

I forgive you, Buenos Aires // Te perdono, Buenos Aires



Volvé, Buenos Aires, todo está perdonado.

Te perdono, Buenos Aires. Te perdono tu agresión, tu ajetreo y molestia. Te perdono la línea E con demoras por problemas técnicos. Te perdono que no haya taxis cuando llueve. Te perdono los cortes de calles. Incluso te perdono las baldosas flojas en dias de lluvia y que los fines de semana nunca haya lugar para estacionar.

Todo está perdonado si volves: las bicicletas de la ciudad que siempre marcan rojo, los trenes que nunca llegan a horario y también los que se detienen en medio de las estaciones por una colisión, el tráfico, los camiones de basura que bloquean las calles, el martilleo de la construcción, las protestas que hacen que un viaje de 20 minutos sea de 1 hora, el zumbido de la ciudad que nunca cesa, hasta que lo hizo.

Te perdono. Te perdono ahora y para siempre. ¿Cómo podría lamentar tu inquietud, tu implacabilidad, tu mirada de valoración, tu impaciencia, tu desprecio por las sutilezas sociales? si supe todo el tiempo que existe en tus ciudadanos un grado extremo de empatía que solo puede sentir un argentino hacia otro.

Solo volvé  y todo va a ser perdonado: los turistas que deambulan perdidos por Corrientes, los precios demenciales que se encuentran en Libertador, sus boliches elitistas, sus restaurantes que tienen esperas de horas, sus calles superpobladas, sus formas de caminar tan rápidamente que no les da tiempo de fijarse en los demás.

Te perdono a los pungas del subte, sí, incluso eso. El sofocante enero, perdonado. El invierno helado que sopla del Río de La Plata, perdonado. Las máquinas para cargar la sube que nunca funcionan, perdonado. Te perdono las multitudes, la locura, la crueldad, los vendedores impacientes de Santa Fe  y hasta los taxistas que te pasean por todo el territorio antes de llevarte a destino.

Te perdono las nuevas modas que siempre parecen salir de Palermo Soho. Te perdono a tus predicadores del tren. Te perdono el Alto Palermo durante sus rebajas los días previos a Navidad y a Plaza de Mayo siempre. Te perdono tus largas filas en cualquier espacio y por cualquier razón, tu burocracia, tus multitudes bloqueando cualquier exposición temporal que esté en el MALBA, tus subtes llenos de humanidad.

Te perdono la Estación de Once. Te perdono a la policía de la Ciudad, sí, incluso eso. Te perdono la brutal división de los que tienen y los que no tienen. Te perdono el descuido del Riachuelo, y te perdono el olvido de las comunas del oeste.

Te perdono por volverme loca a veces, por hacerme querer gritar: "¡Saquenme de acá!" Te perdono todo sin excepción si solo prometes reaparecer.

Por favor, no seas orgullosa. Lo sé, te maldecimos con un abandono irresponsable. Perdónanos como yo te perdono. No imaginamos el silencio que podría caer, las sirenas que llenarían la noche, los enfermos y los muertos, los médicos trabajando en el noveno círculo del infierno, el fantasma de los locales cerrados, los cielos vacíos, los eventos cancelados, los tapabocas apocalípticos esparcidos aquí y allá. Dimos demasiado por sentado.

Sé que no te agradezco lo suficiente por esas mañanas claras de invierno, por los jacarandas cuando florecen en primavera, por tu tolerancia, por tus brazos abiertos, por el sol que brilla y se filtra entre los árboles de los bosques de Palermo, por tu amplitud, por las esquinas de Recoleta que nos llevan a París, por el Caminito, por Corrientes iluminada en su máximo esplendor por las noches, por el Bellas Artes, el MACBA y la Usina; por los domingos de cancha, por su humanidad, por la Reserva Ecológica, por el distrito de arte de La Boca, por todos tus festivales de música gratis, por ser la única ciudad que conocí en el mundo donde podes encontrar un bar abierto a las 5am de un martes, por cruzar la autopista, verte y pensar que esta es mi casa, por aceptarme cuando no entendía de combinaciones de subtes ni de que calles se cruzaban con que avenida.

Pasando la mayoría de mis horas en Buenos Aires, siempre estaba apurada. Me olvidé. Logras conseguir eso, pero vos entendes. Solo volvé. Sé que podemos hacer un trato.




Come back, Buenos Aires, all is forgiven.

I forgive you, Buenos Aires. I forgive you for your aggression, your hustle and bother. I forgive you line E with delays due to technical problems. I forgive that you can't never find a taxi when it rains. I forgive the street cuts. I even forgive you for loose tiles on rainy days and that on weekends there is never a place to park.

All is forgiven if you will only return: the city bicycles that always mark red, the trains that never arrive on time and also the ones that stop in the middle of the stations due to a collision, the traffic, the garbage trucks that block the streets, the hammering of construction, the protests that make a 20-minute trip into a 1 hour trip, the city ham that never ceases, until it did.

I forgive you. I forgive you now and forever. How could I ever begrudge you your restlessness, your implacability, your appreciative gaze, your impatience, your contempt for social niceties? When I knew all along that there is in your citizens an extreme degree of empathy that only one Argentinean can feel towards another.

Only come back and all is pardoned: the tourists who wander lost in Corrientes, the insane prices found in Libertador, your elite clubs, your restaurants that have waiting list that can last for hours, your overcrowded sidewalks, your ways of walking so quickly that you don't even have the time to notice others.

I forgive the pickpockets on the subway, yes, even that. The swelter of January, forgiven. The frozen winter that blows from the Río de La Plata, forgiven. The machine to recharge the card for the tranporstation that never, ever works, forgiven. I forgive you for the crowds, the madness, the cruelty, the impatient vendors of Santa Fe and even the taxi drivers who drive you all over the territory before taking you to your destination.

I forgive you for the trends that always seem to come out of Palermo Soho. I forgive your train preachers. I forgive you Alto Palermo during sales before Christmas and Plaza de Mayo always. I forgive your long lines in any space and for whatever reason, your bureaucracy, your crowds blocking any temporary exhibition that is in the MALBA, your subways crammed of humanity.

I forgive you Eleven Station. I forgive you the City Police, yes, even that. I forgive you the brutal division of those who have and those who do not have. I forgive you for neglecting the Riachuelo, and I forgive you for forgetting the western communes.

I forgive you for driving me crazy sometimes, for making me want to scream, "Get me out of here!" I forgive you everything without exception if you will only promise to reappear.

Please, do not be proud. I know, we cursed you with irresponsible abandon. Forgive us, as I forgive you. We didn't imagine the silence that could fall, the sirens that would fill the night, the sick and the dying, the doctors laboring on the ninth circle of the inferno, the ghostliness of shuttered stores, the empty skies, the canceled events, the post-apocalypse masks scattered here and there. We took you too much for granted.

I know I didn't thank you enough for those clear winter mornings, for the jacarandas when they bloom in spring, for your tolerance, for your open arms, for the sun glinting through the trees of the Palermo forests, for your endlesness, for the corners of Recoleta that take us to Paris, for the Caminito, for Corrientes illuminated in its maximum splendor at night, for the Fine Arts, the MACBA and the Usina; for the soccer on sundays, for its humanity, for the Ecological Reserve, for the art district of La Boca, for all your free music festivals, for being the only city I know in the whole world where you can find a bar open at 5am ​​on a tuesday, for crossing the highway, seeing you and thinking this is home, for taking me in when I didn't understand subway combinations or what streets intersected which avenue.

Spending most of my hours in Buenos Aires, I was always in a hurry. I was forgetful. You get that. Just came back. I know we can make a deal.






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domingo, mayo 03, 2020

Kis: A Little Like Summer

In half of the world is begginning to feel a lot like summer. Although in many countries the lockdown is still on, and you can’t make plans for dinner and even less plan a vacation, that doesn’t mean you don’t have the possibility of surfing the Internet and finding dresses and incredible prices like the ones that Kis has right now.

Kis is a great company that offers quality clothing at very reasonable prices (that, at least I, appreciate very much in this difficult times). At the momento they’re having a hot sale explosion of print holiday dresses, which allow many of us to dream about vacation. They have a wide variety of clothing: dresses, tops, pants, skirts, dresses, and even swimsuits!

For this particular post, we selected with Kis two dresses that’re ideal for two totally different occasions: the blue formal dress, with some floral details and a beautiful petrol blue color, is perfect for a formal dinner, a cocktail or a party.
The other is a semi-long dress, which reminds me a lot of the ones that women used to wear in the 50s. (This is a tiny fact, but where I live we call them "midi dresses"). It's perfect for a vacation (once it's safe to do so), super cool, and the color is divine. The new season seems to be coming to full with flower patterns and different plants, and I love it!
I’ll also recommend to check out the vintage off the shoulder dresses that they have, they’re some of my favourite items on the website and they have a wide variety of patterns and collors.  

You can check all the promos and the Kis collection on their website. I promise, you will not regret making a purchase there!

Let me know in the comments if you have ever purchase something from Kis and what’re your plans for summer 2020, when it’s safe and the quarentine it’s over. 


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